«Lo que ha hecho Palaos es histórico y profundamente justo. Es una pequeña nación insular dándole una lección al mundo entero», señala Raquel Fernández Megina, presidenta de Nofumadores.org y tesorera del Bureau de la ENSP. «La nicotina es una de las sustancias más adictivas que conocemos y, sin embargo, sigue sin ser tratada como lo que es: una droga. La iniciativa de Palaos es la oportunidad que llevábamos décadas esperando para corregir esa anomalía».
Una epidemia con dimensiones globales
La nicotina mata cada año a más de 7 millones de personas en el mundo —cerca de 52.000 en España—. Sin medidas decididas, la OMS calcula que hasta mil millones de personas podrían morir por enfermedades relacionadas con el tabaco a lo largo de este siglo. La evidencia atribuye al tabaco el 30% de los casos de cáncer, y la nicotina se encuentra entre las pocas grandes sustancias adictivas que no están clasificadas bajo la legislación internacional de drogas de Naciones Unidas.
Un vacío regulatorio que la industria ha aprovechado
Décadas de control del tabaco han logrado avances históricos —espacios libres de humo, advertencias gráficas, subidas fiscales, prohibición de la publicidad—, pero la regulación existente se centra en los productos del tabaco, no en la nicotina como molécula, y fue redactada para un mundo de cigarrillos y puros.
Desde entonces, las compañías tabaqueras y de la nicotina han desplegado una nueva generación de productos —vapeadores, cigarrillos electrónicos, bolsas de nicotina, productos de tabaco calentado— en miles de sabores diseñados para atraer a la población más joven, presentándolos como «libres de tabaco» mientras administran la misma molécula adictiva y, a menudo, en dosis superiores a las de un cigarrillo convencional. Más de 15 millones de adolescentes de entre 13 y 15 años utilizan ya cigarrillos electrónicos en el mundo, nueve veces más que las personas adultas en esos mismos países. En España, el 22% de los jóvenes de 15 y 16 años ha consumido cigarrillos electrónicos en los últimos 30 días.
«La industria se ha movido más deprisa de lo que los reguladores son capaces de seguir, y lo ha hecho a propósito», añade Fernández Megina. «Mientras nosotros discutíamos sobre cigarrillos, ellos ya estaban inventando los siguientes productos. Someter la nicotina al control internacional de drogas pondría fin a ese ciclo y nos permitiría regular la molécula, no perseguir cada nuevo formato que la industria saque al mercado».
Una propuesta que complementa el Convenio Marco
La iniciativa de Palaos se presenta al amparo del artículo 2 del Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971 y obligará al Comité de Expertos en Farmacodependencia de la OMS a realizar una revisión crítica de la nicotina. La recomendación del Comité se elevará a la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas, que vota por mayoría de dos tercios. La votación está prevista para marzo de 2028.
La medida está diseñada para complementar, no sustituir, los esfuerzos globales actuales del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT), del que España es Parte desde 2005. Sería una capa adicional de control basada en la molécula, en línea con el artículo 2.1 del CMCT sobre medidas anticipatorias para proteger mejor la salud humana. El Convenio de 1971 incluye, además, un mecanismo para eximir del alcance pleno de los controles a aquellas preparaciones de probada utilidad médica y bajo potencial de abuso, por lo que se espera que las terapias sustitutivas de la nicotina aprobadas —parches, chicles, comprimidos e inhaladores— queden exentas, garantizando el acceso a los tratamientos de cesación.
Una oportunidad para España: del bloqueo del Real Decreto al liderazgo internacional
La petición de Palaos llega en un momento decisivo para España. Como recordó Nofumadores.org en el reciente Día Mundial Sin Tabaco, el Real Decreto que prohibiría los sabores en los cigarrillos electrónicos y limitaría el contenido de nicotina en las bolsas ha superado ya todos los trámites europeos exigibles y se encuentra paralizado en el Ministerio de Hacienda, sin razón sanitaria conocida, a la espera de que la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos permita continuar con su tramitación.
«Lo que Palaos ha hecho hoy es lo que España debería estar haciendo: ir por delante, no por detrás», afirma Fernández Megina. «Pedimos al Gobierno español que respalde formalmente la iniciativa de Palaos en Naciones Unidas, que desbloquee de manera inmediata el Real Decreto sobre productos relacionados con el tabaco y que se sitúe a la vanguardia europea del control del tabaco y la nicotina. La voluntad política, una vez más, es la única pieza que falta».
Tomando prestadas las palabras del presidente de Palaos, Surangel S. Whipps Jr., en el lanzamiento de la iniciativa: «la magnitud de un problema nunca ha determinado quién debe actuar frente a él». Una nación insular de 18.000 habitantes ha dado el primer paso. Toca al resto del mundo —y a España en particular— sumarse a ese paso.