La asociación exige la retirada inmediata de la Cátedra CIRRCE de la Universidad de Extremadura y reclama al rector la ruptura total de vínculos con la industria tabaquera por considerar que su presencia en el ámbito académico vulnera los compromisos internacionales en salud pública
La cátedra ha sido creada por la Universidad de Extremadura con el apoyo de la Diputación de Cáceres y financiación de la multinacional tabaquera. Desde Nofumadores.org sostienen que tanto el rector como la Diputación de Cáceres son responsables directos de haber permitido la entrada de la industria del tabaco en una estructura académica sanitaria pública.
“No estamos ante un error técnico: estamos ante una decisión política de aceptar financiación de una tabaquera”, subraya Raquel Fernández Megina, presidenta de la asociación, quien advierte de que el rector no puede escudarse en la autonomía universitaria para justificar una decisión que compromete la credibilidad institucional.
“La industria del tabaco no puede formar a los futuros médicos”
Nofumadores.org sostiene que la presencia de una tabaquera en una estructura académica vinculada a la salud cardiovascular constituye una contradicción de fondo. “Una empresa cuyo negocio depende de la venta de productos que causan enfermedad y muerte no puede financiar la formación sanitaria ni participar en la definición del discurso académico sobre riesgo cardiovascular. La industria lo que busca es formar a nuevos médicos que defiendan sus productos de tabaco calentado y de nicotina como opciones válidas de riesgo reducido, en contra de la evidencia científica independiente apoyada por la mayoría del colectivo de salud pública”, señala Fernández Megina.
A su juicio, aceptar esta financiación supone normalizar la entrada de la industria del tabaco en la educación superior y debilitar la línea de separación que el derecho internacional ha establecido entre salud pública e intereses comerciales.
“La Universidad de Extremadura no puede presentarse como institución comprometida con la salud pública mientras acepta financiación de una compañía cuyo modelo de negocio depende de la adicción a la nicotina”, añade Fernández Megina.
Vulneración del Convenio Marco de la OMS
Nofumadores.org recuerda que España es un Estado parte del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, cuyo artículo 5.3 obliga a proteger las políticas de salud pública frente a la interferencia de la industria tabaquera. “No es sólo una recomendación ética; es una obligación jurídica que vincula también a las universidades públicas”, subraya su presidenta.
Reducción del daño y alineación estratégica
Uno de los puntos más controvertidos es el enfoque de “reducción del daño”, eje central de la estrategia corporativa de Philip Morris a través de la comercialización de productos de tabaco calentado y dispositivos electrónicos.
Según la documentación difundida sobre la cátedra, parte de sus planteamientos coinciden con esa estrategia empresarial. “Cuando quien paga es una tabaquera y el discurso coincide con su estrategia comercial, el conflicto de intereses es evidente y la independencia académica queda en entredicho”, sostiene la asociación.
Utilización de instalaciones públicas
La jornada inaugural de la cátedra se celebró en el Hospital Universitario de Badajoz, integrado en el Servicio Extremeño de Salud.
Para la asociación, este hecho agrava de forma significativa la responsabilidad institucional, ya que implica al propio sistema sanitario público en la legitimación indirecta de una iniciativa financiada por la industria del tabaco. “La Diputación de Cáceres y el Rectorado no pueden alegar desconocimiento. Han respaldado una iniciativa que sitúa a una tabaquera dentro del ecosistema sanitario y académico extremeño”, afirma la asociación.
Ruptura inmediata y precedente institucional
Nofumadores.org exige de forma expresa al Rector de la Universidad de Extremadura la retirada inmediata de la Cátedra CIRRCE y le insta a asumir su responsabilidad institucional en esta decisión.
Asimismo, reclama a la Diputación de Cáceres que retire su apoyo a la cátedra y se desmarque públicamente de cualquier colaboración con la industria del tabaco.
La asociación advierte de que este caso sienta un precedente peligroso. “Si se normaliza que una tabaquera financie una cátedra sobre riesgo cardiovascular, mañana podrá financiar formación en salud respiratoria o en prevención del cáncer”, sostiene su presidenta.
El debate, concluyen, no es únicamente jurídico, sino político e institucional. Si una universidad pública y una administración provincial legitiman la financiación de una tabaquera en el ámbito sanitario y académico, el mensaje que se transmite es que la industria del tabaco puede integrarse con normalidad en las estructuras públicas.
Para Nofumadores.org, esa normalización es inaceptable. La Universidad de Extremadura y la Diputación de Cáceres deben rectificar de inmediato y romper cualquier vínculo con la industria del tabaco si quieren preservar su credibilidad institucional. “No se puede combatir el tabaquismo desde una universidad pública mientras se acepta el dinero de quienes viven de él”, concluye Fernández Megina.